Con su vasto territorio y producción a gran escala, el país consolida su posición de liderazgo mundial en la exportación de soja, azúcar, carne y jugo de naranja, entre otros productos.

La agroindustria brasileña se consolida como uno de los pilares de la economía mundial y un actor clave en la provisión de alimentos. Con una vasta extensión territorial, condiciones climáticas favorables y un modelo de producción a gran escala, Brasil ocupa hoy una posición de liderazgo en la producción y exportación de numerosos productos estratégicos para la dieta global.

Desde el jugo de naranja, donde concentra el 74% de las exportaciones mundiales, hasta la soja, con el 59%, y el azúcar, con el 56%, el país ha construido una posición dominante en las cadenas agroalimentarias. A esto se suman la carne de pollo (36%), la carne bovina (31%) y el café (31%), productos en los que también es el principal exportador mundial.

Brasil lidera la producción global de alimentos

Según un informe del profesor Marcos Fava Neves, de la Harven Agribusiness School, Brasil lidera la producción global en jugo de naranja, soja, azúcar, carne de pollo y bovina, y café. El estudio reveló que en productos como celulosa, algodón y etanol, el país también tiene una participación relevante.

El mapa agroindustrial brasileño se configura como un engranaje decisivo para el abastecimiento de los mercados internacionales. En soja, por ejemplo, la competencia con Estados Unidos y Argentina se resuelve con Brasil al frente, tanto en producción como en ventas. Algo similar ocurre con el azúcar, donde el gigante sudamericano supera a la India y a la Unión Europea.

El caso del jugo de naranja es emblemático: más de siete de cada diez litros que se consumen en el mundo tienen origen brasileño. Este dominio se debe al cinturón citrícola de São Paulo, que abastece a las principales multinacionales del sector y convierte al país en un monopolio casi natural.

En carne de pollo y bovina, Brasil se convirtió en proveedor clave para mercados exigentes como China, Medio Oriente y la UE. La capacidad de abastecer grandes volúmenes con estándares sanitarios internacionales le permite abrir puertas que otros competidores encuentran cerradas.

A pesar del liderazgo, el peso de Brasil en la agroindustria global no está exento de tensiones y desafíos. La presión por abrir nuevas fronteras agrícolas genera debates sobre el impacto ambiental y la deforestación. A su vez, la dependencia de los mercados internacionales obliga a tener políticas de inserción inteligentes para mantener la competitividad.

Aun así, la magnitud de los números no deja lugar a dudas: Brasil es un actor insustituible en la ecuación alimentaria del mundo. Su capacidad de producción y exportación lo convierte en un proveedor confiable en un momento en que la seguridad alimentaria es un tema central de la agenda internacional.

Deja un comentario

Tendencias