Un equipo de investigación del INTA Manfredi, en Córdoba, desarrolló una tecnología que se acopla a las cosechadoras y disminuye un 54% las mermas en los cultivos.

La soja es uno de los cultivos más importantes de Argentina, pero las pérdidas durante la cosecha siguen siendo un problema para los productores. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en condiciones normales, el 70% de las pérdidas se producen en el cabezal de la cosechadora.

Para hacer frente a este desafío, un equipo de investigación del INTA Manfredi, en Córdoba, evaluó una innovación que promete mejorar la eficiencia: un sistema de aire forzado Bravatec-Agro modelo Plenum. Esta tecnología, que se monta en el cabezal de la cosechadora, dirige una corriente continua de aire sobre la barra de corte, evitando que vainas sueltas y granos se pierdan.

Pruebas y resultados prometedores

El sistema fue probado en un lote de soja con un rendimiento promedio de 26 quintales por hectárea, un cultivo de porte bajo y distribución irregular. «El desarrollo mostró una mejora notable en el flujo de ingreso del material», explicó Diego Villarroel, especialista en agricultura de precisión del INTA. Los resultados demostraron que la tecnología logró reducir las pérdidas en un 54% en comparación con un sistema tradicional.

Villarroel destacó que la mejora no solo se vio en la disminución de pérdidas, sino también en la fluidez del trabajo, con menos interrupciones por acumulación de material. “La eficiencia en la cosecha es clave para mejorar la rentabilidad y reducir las pérdidas a campo. Tecnologías como esta pueden marcar una diferencia significativa”, subrayó.

Fernando Ustarroz, especialista del INTA, adelantó que el equipo ya planea evaluar el impacto del sistema en otros cultivos como garbanzo, arveja, trigo y cebada. El objetivo, en un contexto de costos crecientes, es maximizar la rentabilidad sin tener que aumentar la superficie cultivada.

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