Empresas del crushing advierten sobre el riesgo de concentrar más del 60% de las exportaciones de aceite de soja en solo dos países (India y Bangladesh). El sector pide una ley que promueva el biodiésel y habilite el reemplazo de importaciones de gasoil en el mercado interno.

El reciente Seminario Acsoja sirvió de plataforma para un debate crucial sobre la vulnerabilidad del principal complejo exportador de Argentina: la cadena de la soja. La principal advertencia es la excesiva concentración de destino para el aceite de soja.

Federico Ucke, gerente de Asuntos Corporativos de Molinos Agro, encendió la alarma: «El 50% del aceite de soja argentino que se exporta va a la India. Y si le agregamos Bangladesh, tenemos 60% del concentrado en una zona, en dos países».

Esta dependencia, según Ucke, genera un alto riesgo: «Si llega a haber alguna crisis, alguna falta de pago o lo que fuere, va a afectar muy seriamente no solo a los exportadores, sino a toda la cadena».

La Oportunidad del Biodiésel y el Mercado Interno

Como estrategia de diversificación, los agroexportadores señalan dos caminos principales:

Aumento del Biodiésel en Argentina: Ucke destacó que Argentina tiene una capacidad instalada de 4 millones de toneladas de biodiésel, pero «la ley actual no se está cumpliendo» y no permite la libre competencia. Señaló que se podrían reemplazar parte de los 3 millones de toneladas de gasoil que se importan por biodiésel de producción nacional, lo que diversificaría el destino del aceite de soja.

Exportación a Europa: Argentina tiene una cuota de 1.200.000 toneladas de biodiésel para Europa, pero por un tema de fórmula, a menudo solo se exporta la mitad. Un directivo de Cofco también sumó la necesidad de «engancharse a Brasil», que tiene una tendencia creciente de corte de biodiésel en su combustible.

Regulación Ambiental: La Desventaja de la Postergación Europea

Otro punto de debate fue el reglamento europeo libre de deforestación (EURR 1115). Si bien se baraja una nueva prórroga de un año para su aplicación, esto implica una desventaja para Argentina, que ya estaba preparada.

La normativa exige una “demostración de cumplimiento” por parte de los proveedores a los importadores europeos. Ucke lamentó que la postergación «nos encuentra listos para poder operarla, con lo cual la verdad es que le habíamos sacado bastante ventaja a nuestros competidores de Brasil, Paraguay y otros orígenes”.

Organizaciones como VISEC vienen trabajando desde 2019 con toda la cadena productiva para garantizar la trazabilidad. Los agroexportadores concluyeron con un mensaje claro: con la cadena de la soja aportando el 25% de las exportaciones totales argentinas (U$S 20.000 millones), solo hay dos opciones: «no cumplimos la normativa y salimos de ese mercado o trabajamos como hemos trabajado y cumplimos”.

Deja un comentario

Tendencias