Afecta a millones de personas sin que lo sepan y puede provocar infartos y ACV. Nueve cambios en la alimentación, la actividad física y el bienestar emocional ayudan a mantener la presión bajo control.

La hipertensión arterial es considerada una de las principales amenazas para la salud pública. Al no presentar síntomas claros en la mayoría de los casos, muchos pacientes desconocen que la padecen hasta que se manifiestan complicaciones graves, como accidentes cerebrovasculares o enfermedades cardíacas.

Frente a este panorama, los expertos insisten en la importancia de medir la presión regularmente y de adoptar medidas preventivas. Limitar la sal y el alcohol, sumar actividad física y optar por una dieta rica en frutas, verduras y semillas son acciones simples que resultan determinantes. También se destacan el consumo de alimentos fermentados, la incorporación de té de hibiscus y chocolate amargo, y el uso de técnicas de relajación para contrarrestar el estrés cotidiano.

El cardiólogo Alejandro Meretta explicó que la hipertensión “es silenciosa y en muy pocos casos se manifiesta con síntomas como dolor de cabeza”. Por eso, controlar la presión de manera periódica y mantener hábitos saludables desde edades tempranas es esencial para evitar daños a largo plazo.

Si bien los medicamentos son necesarios en ciertos pacientes, estas medidas pueden retrasar la necesidad de fármacos o potenciar su efecto. Con simples ajustes en la vida diaria, es posible reducir los riesgos y mejorar la calidad de vida. La prevención, remarcan los especialistas, es la mejor herramienta contra esta condición silenciosa.

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