La modificación del directorio del Bapro, aprobada junto al nuevo endeudamiento, agrega puestos políticos y eleva el gasto operativo del organismo. Para el extitular de la entidad, no existe justificación técnica que respalde el incremento de la estructura.
El ex presidente del Banco Provincia durante la gestión de Daniel Scioli, Gustavo Marangoni, cuestionó con dureza la reciente ampliación del directorio del Bapro impulsada por el gobierno de Axel Kicillof. La medida, incluida dentro del acuerdo legislativo que habilitó un nuevo endeudamiento para la provincia, incorporó más directores y síndicos, lo que implica un aumento del gasto mensual de funcionamiento. Según estimaciones mencionadas en las críticas, la expansión de la cúpula del organismo rondaría los 18 millones de pesos por mes.
Marangoni calificó la decisión como “un mamarracho” y “una vergüenza”, al sostener que la reconfiguración de la estructura carece de fundamentos técnicos que la justifiquen. Desde su perspectiva, el Banco Provincia no necesita más cargos políticos ni administrativos, especialmente en un escenario financiero exigente para la gestión pública bonaerense. Su declaración reavivó las objeciones que ya venían planteando economistas y especialistas del sector financiero.
La ampliación del directorio fue interpretada en ámbitos legislativos como parte de las negociaciones para asegurar los votos necesarios para aprobar el paquete de endeudamiento enviado por el Ejecutivo. En ese contexto, distintos analistas señalan que el crecimiento del organismo habría funcionado como una herramienta política para garantizar consensos, más allá de las necesidades institucionales del banco.
Mientras el oficialismo argumenta que los cambios forman parte de una reestructuración orientada a mejorar la gobernanza de la entidad, las críticas apuntan a que el incremento de cargos solo profundiza los costos sin ofrecer beneficios evidentes para los usuarios ni para la eficiencia operativa. La falta de explicaciones detalladas sobre la necesidad de sumar posiciones jerárquicas mantiene abierto el debate, ahora potenciado por la intervención pública de Marangoni.






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