El nuevo esquema nacional del radicalismo reactiva las tensiones en Córdoba y vuelve a poner en discusión la necesidad de una interna anticipada para ordenar la conducción partidaria.

La reorganización de la Unión Cívica Radical a nivel nacional tuvo impacto directo en Córdoba, donde el regreso de Javier Bee Sellares volvió a poner sobre la mesa la discusión por el liderazgo provincial. Desde distintos sectores del partido coinciden en que el escenario actual obliga a definir reglas y plazos con mayor claridad.

Bee Sellares, con pasado en la política cordobesa y experiencia de gestión en Corrientes, aparece como un articulador entre los gobernadores radicales y las estructuras locales. Su rol en la conducción nacional refuerza su capacidad de incidir en las decisiones estratégicas del partido, especialmente en lo referido al proceso electoral de los próximos años.

La figura de Rodrigo de Loredo sigue siendo central, pero su proyección enfrenta resistencias internas. Dirigentes históricos y espacios alternativos advierten que una nueva postergación de la interna podría derivar en disputas judiciales, en un terreno donde otros sectores aseguran contar con mayor experiencia y estructura.

En paralelo, referentes vinculados al mestrismo coinciden con Bee Sellares en la necesidad de adelantar la competencia interna durante 2026. Las conversaciones informales ya comenzaron y, según reconocen en el radicalismo cordobés, el objetivo es evitar un nuevo escenario de fragmentación y llegar a una síntesis partidaria antes de fin de 2025.

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