Un reciente informe sobre el estado de los cultivos destaca el impacto positivo de las precipitaciones en el centro del país y el comienzo de las tareas de recolección en el norte.
La actividad en las zonas rurales argentinas no dio tregua durante las festividades de fin de año, mostrando resultados que traen un moderado optimismo al sector exportador. El último panorama agricola detalló que finalmente se inicio la cosecha de girasol en los lotes del noreste santafesino y parte de Chaco, mostrando rindes que superan la media histórica a pesar de los desafíos climáticos previos. Por otro lado, un hecho fundamental ocurrió en el corazón productivo del país, ya que la zona nucleo recibio lluvias que valen oro para el desarrollo de la soja de segunda y el maíz tardío. Estas precipitaciones, que en algunos sectores alcanzaron los 50 milímetros, permiten que las plantas encaren la etapa de floración con reservas hídricas suficientes para garantizar un buen rinde final. Los productores destacaron que este aporte de agua llegó en el momento justo para frenar el estrés térmico ocasionado por la ola de calor del último fin de semana. No obstante, las autoridades agrometeorológicas advierten que la distribución de la humedad fue irregular y que todavía persisten zonas secas en el sur de Córdoba que requieren nuevas tormentas en el corto plazo. El avance de la cosecha de girasol seguirá marcando el ritmo logístico de los puertos, esperándose que el grueso de la oleaginosa ingrese a las aceiteras durante el transcurso del próximo mes de enero. La estabilidad en los precios internacionales completa un cuadro de situación favorable para el ingreso de divisas que el país necesita de manera urgente para equilibrar sus cuentas externas.






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