Los últimos informes de la Secretaría de Bioeconomía revelan que el país aceleró la incorporación de semillas y tecnologías de última generación para mejorar la productividad.
El avance de la ciencia aplicada al sector rural ha mostrado un dinamismo sin precedentes durante el último bienio en nuestro país. Se registró un récord de aprobación de productos genéticamente modificados para el campo en los últimos 2 años, marcando una nueva etapa de modernización en la producción de granos. Estas nuevas autorizaciones incluyen variedades de soja y maíz con mayor resistencia a la sequía y a plagas específicas, lo que permite a los productores asegurar rindes en condiciones climáticas adversas. La celeridad en los procesos de evaluación técnica ha permitido que Argentina se mantenga a la vanguardia de la biotecnología aplicada a nivel mundial, compitiendo directamente con Brasil y Estados Unidos. Los especialistas destacan que estas herramientas son fundamentales para reducir el uso de agroquímicos tradicionales y mejorar la sostenibilidad de los suelos. El organismo encargado de las regulaciones destacó que cada producto pasó por rigurosas pruebas de seguridad ambiental y de consumo antes de su salida al mercado. Este incremento en las aprobaciones es visto por el sector exportador como una señal positiva para atraer inversiones extranjeras en el área de desarrollo de semillas. Se espera que la adopción masiva de estas tecnologías comience a dar resultados visibles en la próxima campaña gruesa.






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