Con la llegada de altas temperaturas y jornadas prolongadas, el organismo sanitario recordó la importancia de reforzar las prácticas de manejo en los establecimientos pecuarios para prevenir el estrés calórico.
Durante el verano, las altas temperaturas y las jornadas prolongadas generan condiciones que obligan a los animales de los establecimientos pecuarios a realizar un mayor esfuerzo para mantener su equilibrio corporal.
Cuando ese esfuerzo supera determinados límites, se produce el estrés calórico, una situación que afecta el bienestar animal y puede derivar en consecuencias negativas para la producción.
Ante este escenario, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recordó la importancia de anticiparse a estas condiciones climáticas y reforzar las prácticas de manejo con el objetivo de minimizar los riesgos asociados al calor.





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