El INTA presentó los resultados de su investigación genética que permite contar con aves de alta productividad adaptadas a las condiciones climáticas del territorio nacional.
La ciencia agropecuaria argentina ha alcanzado un nuevo hito que promete transformar la producción de alimentos en pequeña y mediana escala. Se informó que la Ponedora Negra INTA da un paso clave hacia la autosuficiencia genética, permitiendo que los productores locales no dependan de la importación de reproductores del exterior. Esta nueva estirpe de gallinas ha sido seleccionada por su rusticidad y su excelente tasa de producción de huevos, siendo ideal para los sistemas de crianza a campo o semicautiverio. Los investigadores del organismo destacaron que el desarrollo llevó años de cruzas controladas y monitoreo de rendimiento en diferentes regiones del país. Este avance es fundamental para los programas de agricultura familiar, ya que garantiza el acceso a genética de calidad a un costo reducido para los emprendedores rurales. La gallina negra se caracteriza por su plumaje oscuro y su capacidad para aprovechar los recursos naturales del entorno, lo que reduce la necesidad de alimentos balanceados costosos. El INTA ya ha comenzado la distribución de las primeras tandas de aves en centros experimentales de todo el territorio para su multiplicación masiva. Los especialistas aseguran que esta iniciativa fortalece la seguridad alimentaria nacional al descentralizar la producción de proteínas básicas. El proyecto contempla también la capacitación técnica de los productores para que logren maximizar el potencial biológico de esta nueva raza nacional que ya despierta interés en países limítrofes.






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