La molienda de la oleaginosa alcanzó cifras récord de manera sostenida, consolidando al país como un líder mundial en la producción de aceite y derivados de alta calidad.

El sector agroindustrial argentino celebra una serie de indicadores positivos que reflejan la vitalidad de una de sus cadenas de valor más competitivas. Según los últimos informes técnicos, el girasol se hace fuerte en todos los frentes y la estadística oficial confirma que lleva 9 meses consecutivos de record de molienda en las plantas procesadoras del interior. Este incremento en la actividad se debe a una excelente campaña de cosecha y a la fuerte demanda internacional de aceite de girasol refinado, especialmente de mercados europeos y asiáticos. Los productores han incrementado el área de siembra atraídos por precios competitivos y nuevas tecnologías que aseguran rindes estables incluso en condiciones de sequía. La capacidad instalada de la industria nacional está operando a niveles máximos, lo que genera un impacto positivo en la creación de empleo en las localidades vinculadas al procesamiento de semillas. Expertos del sector destacan que la calidad del producto argentino es reconocida globalmente, lo que permite acceder a nichos de mercado con mayor valor agregado. La estabilidad de la molienda récord permite proyectar un ingreso de divisas fundamental para la balanza comercial nacional durante el presente ciclo económico. A pesar de los desafíos logísticos y de costos de transporte, el girasol se posiciona como el cultivo estrella de la temporada por su rentabilidad y demanda constante. Las cámaras del sector agroindustrial solicitan políticas que fomenten la inversión en nuevas plantas para continuar expandiendo la frontera de producción en los próximos años. El reporte resalta que este crecimiento sostenido es el resultado de un trabajo conjunto entre laboratorios genéticos y la labor diaria de los colonos en el campo.

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