Especialistas destacan el potencial productivo si se amplía la infraestructura hídrica.

El sistema agrícola argentino podría ampliar significativamente su superficie bajo riego si se desarrollan nuevas obras de infraestructura y tecnología. Especialistas estiman que el crecimiento podría superar varios millones de hectáreas.

Actualmente, muchas regiones dependen exclusivamente de las lluvias, lo que limita la estabilidad de la producción en años de sequía o condiciones climáticas adversas.

La expansión del riego permitiría mejorar los rendimientos y diversificar cultivos, además de aportar mayor previsibilidad a la producción agropecuaria en distintas zonas del país.

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