Tras la crisis que afectó a la producción agrícola hace una década, el país desarrolló un sistema de control que ahora es observado a nivel global y podría convertirse en modelo frente a futuras emergencias sanitarias.

Cuando la langosta reapareció en Argentina alrededor de 2015, el país enfrentó una amenaza sanitaria que ponía en riesgo amplias zonas productivas. La situación impulsó la revisión de métodos, la mejora en la coordinación y el desarrollo de nuevas herramientas de control, lo que con el tiempo derivó en un modelo técnico considerado un caso exitoso de manejo de plagas a gran escala.

La experiencia argentina fue presentada en el Congreso Internacional de Ortopterología realizado en San Martín de los Andes, un encuentro científico centrado en el estudio y control de langostas y tucuras.

El evento reunió a investigadores y técnicos de cerca de 40 países, quienes intercambiaron conocimientos sobre esta problemática que ha generado crisis productivas y alimentarias en distintas regiones del mundo.

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