Según el gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la combinación de incentivos y tecnología abre un escenario de mayor producción y expansión para uno de los cultivos en auge, con impacto directo en la generación de divisas y el desarrollo del sector agroexportador.

El girasol se posiciona como uno de los cultivos con mayor potencial de crecimiento en la Argentina, en un contexto donde las condiciones locales e internacionales comienzan a alinearse para potenciar su desarrollo. Según estimaciones presentadas por Bolsa de Cereales de Buenos Aires, una eventual baja de los derechos de exportación permitiría acelerar la llegada de divisas y fortalecer el rol del sector dentro de la economía.

Durante un reciente encuentro del sector, Ramiro Costa señaló que el cultivo podría incrementar significativamente su aporte exportador, pasando de niveles actuales cercanos a US$2.100 millones a cifras que rondarían los US$2.500 millones en un escenario más dinámico. La mejora en los incentivos, explicó, impactaría directamente en decisiones productivas, promoviendo mayor siembra y adopción tecnológica.

Las proyecciones indican que, sin modificaciones, el crecimiento del girasol sería moderado. Sin embargo, con ajustes en retenciones y mejoras en el uso de tecnología, la expansión podría multiplicarse. Este efecto no solo se reflejaría en mayores rindes, sino también en una ampliación del área cultivada y una mayor competitividad internacional, factores clave para consolidar el ingreso de divisas.

A nivel global, el contexto también juega a favor. La demanda de aceites vegetales continúa en alza, especialmente en mercados emergentes como India y el sudeste asiático, destinos donde la Argentina ya tiene presencia. En este escenario, el aceite de girasol aparece como uno de los productos con mejor proyección, lo que refuerza la oportunidad de aprovechar políticas que impulsen la producción y acompañen el crecimiento del sector agroexportador.

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