El país asiático impulsa un modelo basado en inteligencia artificial, automatización y ambientes cerrados para optimizar la producción agrícola y reducir la dependencia de grandes extensiones de tierra.

Mientras gran parte de la producción agropecuaria mundial continúa basada en grandes extensiones de tierra, Corea del Sur desarrolla un modelo agrícola sustentado en tecnología y ambientes controlados.

La experiencia de la empresa Manna CEA, difundida por Agroeducación, muestra un sistema orientado a producir alimentos en espacios reducidos mediante automatización e inteligencia artificial.

Estas granjas operan en entornos donde variables como temperatura, humedad, iluminación, nutrición y consumo de agua son monitoreadas en tiempo real a través de sensores y algoritmos, lo que permite planificar la producción sin depender de las condiciones climáticas o del suelo.

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