Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, basado en proyecciones de la OCDE y la FAO, estima que el valor de la producción agropecuaria mundial crecerá un 13,3% en la próxima década. Argentina podría sumar 10,4 millones de toneladas a sus exportaciones de harinas proteicas y aceites vegetales, y alcanzar un récord de un millón de toneladas de carne vacuna exportada.

La demanda mundial de alimentos seguirá creciendo durante los próximos diez años y Argentina tiene una oportunidad para ampliar sus exportaciones y consolidarse como uno de los principales proveedores agroindustriales del mundo.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado a partir de las proyecciones agrícolas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el valor de la producción agropecuaria mundial aumentaría un 13,3% hacia 2035.

El crecimiento estará impulsado por el aumento de la población, la mejora de los ingresos y una mayor demanda de proteínas animales, cereales, aceites y productos lácteos. Este escenario abre oportunidades para el campo argentino, que podría incrementar sus ventas al exterior en varias cadenas productivas.

Soja, harinas y aceites: la principal oportunidad

El complejo oleaginoso sería uno de los grandes protagonistas. De acuerdo con las estimaciones de la BCR, Argentina podría incrementar sus exportaciones conjuntas de harinas proteicas y aceites vegetales en 10,4 millones de toneladas respecto del promedio de 2023-2025.

El aumento se dividiría en 8,3 millones de toneladas adicionales de harinas proteicas y 2,1 millones de aceites vegetales. Con estos volúmenes, el país reforzaría su posición entre los principales exportadores mundiales de productos derivados de la soja.

Para sostener ese crecimiento, las proyecciones contemplan una producción argentina de soja de 56 millones de toneladas hacia 2035.

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