La industria aceitera argentina registra un desempeño desigual entre sus dos principales oleaginosas. El girasol alcanzó durante los primeros cinco meses del año su mayor volumen de molienda en veinticinco años, procesándose 2,3 millones de toneladas.

Este hito representa un cambio de tendencia en la cadena de valor agroindustrial del país. Tras décadas de predominancia sojera, el girasol gana terreno tanto en volumen como en relevancia económica para el sector de procesamiento.

Simultáneamente, la soja presenta un cuadro opuesto. El volumen industrializado en el mismo período ubicó a esta leguminosa en su punto más débil de los últimos treinta y seis meses, señalando una merma significativa en la actividad de molienda.

Las cifras evidencian un giro en la estructura de demandas y preferencias del mercado global de aceites. El girasol, impulsado por aumentos en su demanda internacional, experimenta un crecimiento en la capacidad y actividad de procesamiento, mientras la soja se ve afectada por una menor utilización de la capacidad instalada.

Este fenómeno plantea implicancias relevantes para productores, industriales y exportadores. La fortaleza del girasol abre oportunidades para quienes apuestan a esta oleaginosa, mientras que para los actores del sector sojero, la situación requiere análisis sobre cómo reposicionarse en un mercado que muestra signos de cambio.

Los números de estos primeros meses del año resultan indicadores importantes para proyectar el comportamiento de la industria aceitera argentina. La tendencia que emerge plantea escenarios diversos según la oleaginosa y abre debates sobre sostenibilidad de estos cambios en el mediano plazo.

Imagen: caffeine / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

Deja un comentario

Tendencias